Los wasap son de confesionario |
Resulta fácil decir que los wasap los carga el diablo. No es así. Es mentira. El diablo no existe. El diablo somos nosotros. Los wasap los teclea usted que lee y yo que escribo. Los responsables de lo que ponemos en la pantalla de la tercera mano solo somos nosotros. No hay nadie más detrás de las frases que hacemos que broten en nuestro móvil y del dedo que le da a enviar. El problema es que todo queda registrado, lo que es cabal y meditado y lo que está fuera de lugar y es fruto de un arrebato. El mensaje del prudente y la respuesta del trepa. El calendario judicial ha hecho coincidir esta semana el comienzo de dos juicios a los dos grandes partidos: el caso mascarillas para Koldo y Ábalos y la Kitchen para el exministro Jorge Fernández Díaz por presunto espionaje de Estado al condenado Bárcenas, de su misma escuadra. La corrupción, a escena una vez más. Hay para los dos, para el PSOE y para el PP. Los corruptos condenados o presuntos corruptos por condenar fueron y siguen siendo el oxígeno de la aparición en España de otros partidos como Ciudadanos, Podemos, Vox o, ahora, Se Acabó la Fiesta. Los excesos se pagan. Y el rédito terminó en otras siglas. Algunas, como Ciudadanos, dilapidaron sus ganancias y se disolvieron por culpa del exceso de ego de su líder, Albert Rivera. Otros todavía están en el juego.
El juicio de las mascarillas afecta a José Luis Ábalos, hombre fuerte del actual presidente Pedro Sánchez. No es un tema menor este matiz. No se juzga el pasado. El otro no es menos relevante. Lo que está por examinarse es si el expresidente Mariano Rajoy utilizó a su exministro para montar una operación que evitase que el caso Bárcenas le salpicase. ¿Recuerdan el mítico wasap «Luis, sé fuerte»? Pues todo lo que vino después de que Luis Bárcenas, aún siendo fuerte, acabase en prisión es lo que ahora será sometido a juicio. Dirán algunos que Rajoy ya pagó con la moción de censura con la que Sánchez lo dejó fuera del tablero. Pero todos queremos saber cómo y para qué se utilizan los servicios de inteligencia del Estado. Conocer qué papel tuvieron Soraya Sáenz de Santamaría y María Dolores de Cospedal, hoy desaparecidas. No queremos que unos sean los inteligentes y los demás, los tontos. Pero wasaps que se las traen también los hay para el primero de los muchos juicios que tendrán Ábalos y su escudero Koldo. Son increíbles los mensajes de apoyo al exministro de sus compañeros de Gabinete, que hoy aún siguen en el poder en este país. Mensajes que no pensaron al teclearlos ni el ministro del Interior, Fernando-Grande Marlaska, ni la actual candidata a ser presidenta de la Junta de Andalucía, María Jesús Montero. Hasta el presidente del Gobierno le mostró su respaldo, hasta que fue evidente que Ábalos iba a ser, como mínimo, fuente de inspiración para la última entrega de Torrente, presidente, de Santiago Segura.
Cuando vayan a escribir un wasap al límite, no lo hagan. Siempre es mucho mejor lo que no llega a su destino. Hoy el móvil es nuestra conciencia, y nuestros wasap son de confesionario. No caiga, como nuestros políticos, en excesos de amor o de falso fervor.