La Cuaresma te ofrece siete viernes para redimirte y el cuerpo lo sabe

Por Luis Carlucho Martín

Desde hoy 18 de febrero de 2026, Miércoles de Cenizas, hasta el Viernes Santo, en la primera semana de abril, transcurrirán 40 días del calendario que incluyen siete viernes, sin contar los domingos. Ese lapso se denomina Cuaresma: tiempo en el que católicos y seguidores de otras religiones basadas en similares preceptos, se preparan, se redimen, oran, ayunan, se arrepienten, amnistían, donan y se purifican en la preparación hacia la Pascua, que no es más que la recordación y conmemoración de la muerte y resurrección del más célebre de los profetas judíos, Cristo.

Explica la tradición que, en ese perfecto juego matemático que suma 40 días –el período que pasó Jesús en el desierto previo a iniciar su Ministerio, y en representación de los 40 años que anduvo el pueblo israelí tras la Tierra Prometida–, no se incluyen los domingos porque ellos son considerados como pequeñas Pascuas en las que se recuerda la Resurrección.

¿Qué hemos hecho y qué estamos dispuestos a hacer, o no, de lo que dicta la costumbre en estos días de redención? No basta con los hipócritas mensajitos diarios prefabricados y exhibidos en whatsapp, ni con imágenes santas y gloriosas. No es época de besar crucifijos ni de hacer promesas ni juramentos en vano. No basta con vociferar y prometer perdón de la boca para afuera. Sobre todo, en estos días donde el perdón es uno de los bienes extraviados y más solicitados, en todos los ámbitos. Incluso, dentro y fuera del país.

Por supuesto, es ocasión para seguir celebrando la reciente oficialización de nuestro Santo criollo, José Gregorio Hernández, –aunque ya para nosotros lo era; si lo........

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