Baralt, una avenida con mucho apellido |
Por Luis Carlucho Martín
Rafael María Baralt, destacado hombre de letras, estratega militar, historiador y poeta que en sus cortos 50 años, finalizados en 4 de enero de 1860 en España –nació en Maracaibo el 3 de julio de 1810–, tuvo una prolija producción intelectual que le otorgó el privilegio de ser el primer latinoamericano incluido en la Real Academia Española (RAE).
Tantos méritos logró el hijo del capitán descendiente de catalanes Miguel Antonio Baralt y la dominicana Ana Pérez, que sus restos reposan en el Panteón Nacional, apenas a una cuadra de la avenida caraqueña identificada con el apellido de tan distinguido intelectual, quien cumple 166 años de fallecido.
Cuando se decidió que el epónimo de tan central avenida fuese el periodista Rafael María Baralt, nadie pudo proyectar el deterioro general que con el tiempo experimentaría la neurálgica obra vial.
Consideraciones históricas
Parece que el destino hubiese cobrado memoria y relacionó la turbulencia de los días independentistas en que vio luz el joven Baralt con el agitado comportamiento cultural y social, desde y hasta siempre, de ese corredor vial, incluso mucho antes de tener el importante significado que ostenta hoy en el marco de la ¿planificación urbana? que como urbe moderna debe tener Caracas.
Baralt, el hombre, sería el primer graduado de la Academia Militar de Matemáticas, así como autor del primer Diccionario de Galicismos, lo que le otorgara el primer cupo a un latinoamericano en la RAE. Varias primeras veces marcarían el desarrollo de aquel niño cuya infancia transcurrió entre sonidos de consignas, balas y cañones en nombre de la libertad de Venezuela, porque en Caracas, un año y dos días después de su nacimiento se estaría firmando el Acta de Independencia, que aún hoy está por lograrse del todo, aunque respecto de otros imperios y de otros monstruos.
Para evitar el turbulento........