Acto II: La elección

Y aun así… siempre te elijo,

sin pausa y sin condición,

porque amar no es soltar,

es sentir la vida infinita

desde el principio de una razón

que justificada o no justificadamente

vive en la eternidad del corazón.

Caminamos al mismo ritmo,

sin prisa y sin........

© La Voce d'Italia