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Cosas de hadas

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20.07.2020

La adolescencia no es igual para todas las personas. En la historia de la música hay un hecho singular que no deja de ser enigmático. En el año 1825 un joven compositor de tan sólo dieciséis años, escribe una obra de cámara para octeto de cuerdas que hasta la fecha no ha sido igualada desde el punto de vista musical y artístico.

Para aclarar el misterio, hemos invitado a un experto profesor de música de cámara y miembro del Cuarteto Saravasti, que conoce la obra muy bien desde hace tiempo, el violista Pedro Sanz Ayala, para el que la obra maestra está llena de fuerza, fogosidad, pasión y vitalidad: “Existen los dobles cuartetos de Louis Spohr, las dos pequeñas piezas de Shostakovich y el octeto de Schubert para instrumentos de cuerda y viento, pero ninguna de ellas comparable al octeto de Mendelssohn, la obra que hoy vamos a comentar”.

La formación de octeto de cuerdas (cuatro violines, dos violas, dos violonchelos) que compuso Mendelssohn es genial, fantástica y única. Para este violista y profesor del Conservatorio de Murcia el movimiento Allegro moderato ma con fuoco con el que se inicia es una combinación de fuerza y energía: “El primer violín canta el primer tema basándose en el arpegio de mi bemol mayor y sobre las armonías y síncopas de los instrumentos restantes.........

© La Verdad


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