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Pistolas humeantes

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20.10.2019

Socializar el fracaso en la gestión del Mar Menor es una vía de escape para eludir responsabilidades, contraídas por acción u omisión. Eso no es hacer autocrítica, es parapetarse tras un burladero de una verdad incómoda. A otro perro con ese hueso

Una persona vinculada al turismo en La Manga me reprochó un día, en tono amable, su malestar cada vez que en los medios de comunicación se le llama laguna al Mar Menor. Entendía que de alguna forma se le rebaja de categoría a este ecosistema único en Europa. La realidad es que, técnicamente, ni es un mar ni es una laguna, sino una gran albufera, aunque eso no le resta ningún ápice a su valor medioambiental, que está relacionado con un sinfín de atributos. Lo cierto es que desde entonces pienso que uno de los grandes errores colectivos ha sido considerar esta gran joya natural como un vasto mar que lo aguanta todo y no asumir que es un ecosistema tan singular como frágil, por estar sometido a todo tipo de presiones urbanísticas, agrícolas y turísticas. Hablar de «dejadez de las administraciones», apuntando al Estado y los ayuntamientos, para explicar cómo hemos llegado hasta aquí, como hizo la portavoz del Gobierno regional, es quedarse a muchos kilómetros de distancia de la tozuda realidad de los hechos. A otro perro con ese hueso. Socializar los fracasos es una vía de escape para eludir responsabilidades, contraídas por acción o por........

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