Catalán, nacido para pagar

La campaña de la Renta 2025 ya ha empezado y es un buen momento para recordar que si usted es catalán y forma parte de eso que se denomina clase media, va a pagar más impuestos que la inmensa mayoría del resto de los contribuyentes españoles. En supuestos de 30.000 euros y 45.000 euros anuales, los catalanes son los que más pagan y los madrileños los que menos. El Govern de la Generalitat modificó el año pasado su tipo autonómico en el tramo de las rentas más bajas, pero mantuvo las restantes. El Gobierno de Catalunya ha utilizado su capacidad normativa para elevar los tributos más que los otros gobiernos autonómicos, sea el impuesto de sucesiones y donaciones o el IRPF. El presidente de la Generalitat, Salvador Illa, se queja de que la Comunidad de Madrid hace “dumping fiscal”, y la presidenta Isabel Díaz Ayuso le contesta que haga como ella y baje los impuestos.

Un borrador de la declaración de la renta  

Esta semana el presidente del Consejo General de Economistas, Miguel Ángel Vázquez Taín, reconoció lo obvio al decir que había “una divergencia importante entre territorios” y entendía que estas diferencias eran producto de las deficiencias del sistema de financiación autonómico que, aparte de caducado, añadió que era ineficiente, incoherente y sin equidad. La realidad es que mientras no llega esta anhelada reforma, gobiernos como el catalán intensifican su celo recaudatorio que afecta al sufrido contribuyente.

Es normal que la oposición se aproveche de esta situación como hizo anteayer el secretario general de Junts, Jordi Turull, que calificó la presión fiscal en Catalunya de “asfixiante”, al tiempo que ha presentado una proposición de ley al Parlament para reducir el IRPF y eliminar el impuesto de sucesiones. O como también ha hecho Alberto Núñez Feijóo, que pide reducir impuestos a la clase media porque considera que “es la que más paga”. El líder del PP sabe que en Catalunya tiene un filón si sabe explotar bien este discurso.

Y es que está muy bien poder contribuir con tus impuestos a la mejora del país. Es un ejercicio cívico y necesario, pero estaría mucho mejor que el sistema fuera más justo entre las distintas comunidades, para no tener la sensación, año tras año, de ser víctima de una tomadura de pelo.


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