“Te amo Petro”: detrás de la carambola política y militar del salario a soldados rasos

Sentados en el piso de cemento del batallón siete jóvenes esperan con tedio que les informen que ya son soldados del Ejército. A diferencia de las batidas de las peores décadas del conflicto armado, cuando los militares se llevaban a cientos de jóvenes sin libreta militar a la fuerza, en la mañana del 2 de febrero de 2026 estos jóvenes llegaron voluntariamente, con la ilusión de ser soldados y ganarse un salario mínimo completo por primera vez en la historia.

“Llegó la hora de cumplir mi sueño de servir a la patria”, dice Jesús David Barranco, que esa mañana llegó al Batallón José María Rosillo en el barrio 20 de Julio de Bogotá. Jesús es un joven negro de 22 años con “la shuler”, el corte típico militar. Llegó con su familia desde Barranquilla hace dos años a Bogotá y esa mañana presentó sus papeles para prestar su servicio militar.

Jesús no oculta que una de las razones que influyeron para tomar la decisión final fue el aumento del salario que reciben los soldados en servicio militar, que este año ganarán 1.750.000 pesos mensuales. “Nos ayuda y me motiva un poco porque voy a poder colaborarle a la familia. Tengo tres amigos que también decidieron presentarse por el tema del salario”, dice. Explica que antes no había podido presentarse porque tenía que trabajar para ayudarle a su mamá a pagar los gastos de la casa. 

Esa misma mañana, a tan solo un par de cuadras, en la plazoleta del 20 de Julio, un barrio popular de la capital, el Ejército lanzaba con una parada militar y banda marcial la campaña de incorporación de 2026, en la que esperan reclutar a 15 mil jóvenes entre los 18 y 24 años, solo en febrero. La elección del lugar no fue al azar, los oficiales militares saben que la mayoría de los soldados vienen de barrios humildes y son de estrato uno y dos.

La ceremonia, a diferencia de otros años, arrancó con el optimismo de que esta vez hay un incentivo convincente: el pago del 100% de un salario mínimo y un aumento del 23% respecto al 2025.

Este reportaje de La Silla recoge los testimonios de soldados que están prestando el servicio, jóvenes que se están incorporando, soldados profesionales y mandos militares para entender el impacto del aumento del salario en la tropa y cómo ha levantado el optimismo de los soldados.

El presidente Petro ha mostrado su entusiasmo reaccionado a los videos de soldados celebrando al primer pago del año y diciendo que la moral está alta. El grito de “te amo Petro” de uno de los solados en uno de los vídeos se ha vuelto viral y refleja la alegria actual de la tropa. Para el presidente, el aumento a los salarios de los soldados es una carambola política y militar a seis meses de terminar su mandato.

Por un lado, su gobierno impulsó la ley 2384 del 2024 que hizo realidad una petición del mando militar durante años: que a los soldados del servicio les paguen un salario completo. Antes recibían medio salario. 

Por otro lado, con el aumento del 23% al mínimo se incrementa mucho más el salario tanto de los soldados regulares y profesionales, lo que le ayuda a Petro a presumir un salario histórico para los rasos que gobiernos anteriores con banderas más militaristas no lograron. Es un argumento poderoso en medio de la campaña electoral, en la que la seguridad es una de las principales banderas que agitan los opositores al gobierno y en la que el principal rival de Iván Cepeda ha identificado su marca con los militares. 

Jesús y los otros seis jóvenes que esperan en el suelo del batallón, algunos con sus bolsos y sacos arrumados en un rincón, son parte del primer contingente de soldados regulares del 2026. Todos van para Calamar, Guaviare, uno de los municipios donde más se vive la guerra entre las disidencias de “Calarcá” y “Mordisco”. 

“Estamos esperando que llegue el camión para llevarlos”, dice el cabo primero Manuel Cuello, que es mañana es el encargado de reclutarlos para el Batallón de Infantería de Selva N°. 24, en Calamar. Este suboficial le asignan ir a Bogotá cada dos meses para conseguir la cuota de soldados para su batallón. La cuota para este febrero es de 124, el doble de la mayoría de batallones que es de 62.

A Jesús la perspectiva de ir a prestar servicio a un municipio en zona de conflicto no lo desanima. “El día que estaban repartiendo el miedo ese no fue el día que yo nací. Quiero aspirar a ser soldado profesional”, dice. La moral y el entusiasmo de este joven por el servicio militar llegan en un punto de inflexión para el pie de fuerza del Ejército. 

“El año pasado nos pidieron en diciembre una cuota de 62 y fue muy complejo........

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