La crisis del sistema de salud colombiano no se cura con ideologías |
Este es un espacio de debate que no compromete la opinión de La Silla Vacía ni de sus aliados.
Esta columna fue escrita por el columnista invitado Julián Orjuela.
Colombia cambió, aunque sus problemas sigan siendo los mismos. La salud sigue siendo uno de esos desafíos que enfrentamos como sociedad, aunque en estos cuatro años del primer gobierno de izquierda haya visibilizado los dolores y enfermedades de la población que representa la Colombia invisibilizada y excluida por la desigualdad, el centralismo, el clasismo y el racismo, rasgos que han configurado nuestra democracia, que continúa sin garantizarle a una gran parte de su ciudadanía las condiciones mínimas para gozar del derecho a la salud, como el acceso a agua potable, energía eléctrica, seguridad y servicios de salud.
La voluntad del gobierno del presidente Gustavo Petro fue transformar esas realidades en el sector salud: conformando diez mil equipos de atención básicos en salud que llevaron por primera vez atención a comunidades en las zonas rurales, donde nunca se había visto una médica ni un enfermero; invirtiendo 13 billones de pesos para construir hospitales y centros de salud públicos en zonas rurales, donde nunca fue un buen negocio para las EPS; fortaleciendo los modelos étnicos de atención y promoviendo la reforma estructural al sistema de salud, a través de una presión política, mediática y económica contra las EPS para eliminarlas del sistema.
A día de hoy, la partida entre el presidente y las EPS la va perdiendo la ciudadanía. Mientras el presidente insiste en sus logros en salud, como la reducción de la desnutrición infantil y la mortalidad materna, el 45% de los colombianos creen que la salud es el principal problema en el que debe enfocarse el próximo presidente (Encuesta CNC – Revista Cambio). Al día se ponen en promedio 5.700 quejas a la Supersalud, 1.000 tutelas por autorización de medicamentos o tratamientos, 20 millones de personas se encuentran en EPS intervenidas por el gobierno y la deuda a prestadores es de 25.7 billones, sin que se vislumbre alguna mejoría en la garantía del derecho.
En medio de la crisis, el sector del gobierno responsabiliza a anteriores gobiernos por: el desvío de recursos públicos, casos de corrupción y la financiación de campañas políticas por parte de EPS y prestadores. En contraposición, el sector que defiende el sistema también recuerda sus logros: el aumento de la cobertura en salud con la Ley 100 de 1993, la mejora innegable en indicadores de salud pública durante las últimas décadas y el desempeño positivo del sistema en la pandemia en comparación con el resto del mundo.
En medio de la polarización y la crispación, son necesarios los esfuerzos por comprender los........