De la Espriella y los límites de los abogados: esto dicen los expertos

Este es un espacio de debate que no compromete la opinión de La Silla Vacía ni de sus aliados.

La campaña de Abelardo De la Espriella ha puesto en el centro su trayectoria como abogado penalista. Pero, esa misma experiencia, reconocida en la opinión pública por la defensa de casos como el de Álex Saab, señalado testaferro de Nicolás Maduro, o David Murcia, el cerebro de DMG, abre preguntas sobre los límites del ejercicio profesional de los abogados.

Algunos dicen que ese tipo de defensas se justifican por una especie de “juramento hipocrático” de los abogados, que asemeja su oficio al de los médicos. Otros sectores rechazan esta idea y sugieren que el tipo de clientes que ha defendido De la Espriella muestra sus principios morales. 

Sobre esto, La Silla Vacía habló con cinco abogados y expertos en ética jurídica que coinciden en tres puntos: los abogados no están obligados a defender a cualquier cliente, el límite de su defensa es el debido proceso y no manipular el sistema, y que sus clientes no necesariamente nos hablan de su ética. 

Ningún abogado está obligado a aceptar todos los casos

El acuerdo común es que todas las personas tienen derecho a una defensa en tanto esta es una garantía fundamental en democracia. Pero eso no significa que los abogados deban asumir cualquier caso, salvo cuando se trate de abogados que trabajan como defensores públicos, “ellos sí deben, por reparto interno, asumir el conocimiento y la defensa de los ciudadanos que tienen la calidad de procesados (indiciado, acusado o condenados). Aun así, pueden decir que están en una situación que le impide actuar, por ejemplo, porque tienen un conflicto de interés”, dice Ana Carolina Molina, abogada y profesional de la Sala Penal de la Corte Suprema. 

Francisco Bernate Ochoa, profesor y especialista en derecho penal, coincide en que garantizar que todos tengan una defensa no implica una obligación individual para el abogado de aceptar la oferta: “En el mundo real, uno recibe un caso y analiza si tiene el tiempo, la capacidad, si le interesa y si vale la pena. No existe una obligación legal de asumir una defensa. Cada abogado decide, según su experiencia y sus intereses, qué casos toma y cuáles no”.

Rodrigo Parada, abogado y especialista en derecho penal, añade que el Estado debe garantizar esa defensa y que, aunque no estén obligados a aceptar todos los casos, sí pueden escoger cualquier cliente: “No es que cualquier abogado esté obligado a aceptar cualquier defensa. Pero el Estado sí tiene que garantizar que toda persona pueda tener un abogado, incluso de oficio. Aunque no tengamos la obligación de aceptar cualquier caso, sí podemos aceptar cualquier cliente, entre otras cosas porque los abogados no defendemos delitos, defendemos personas y el esquema jurídico permite que nosotros garanticemos un proceso con absolutamente todas las garantías para cualquier ciudadano”. 

Para Kevin Hartmann, abogado y doctor en ciencias jurídicas, la distinción central está en que “el deber de garantizar la defensa es del sistema, no del abogado particular. Existen modelos como la defensa pública o la designación obligatoria. Pero cuando un abogado privado decide asumir un caso, lo hace voluntariamente. No puede escudarse en que ‘alguien tenía que defenderlo’, porque esa es una función institucional, no individual”. Por eso, se debe distinguir la decisión personal del abogado de la obligación del sistema. 

En palabras de José Gregorio Hernández, jurista y expresidente de la Corte Constitucional de Colombia, el derecho a la defensa es esencial, pero el abogado escogido por el procesado “debe decidir, con toda libertad, si acepta o no la defensa”.

No existe un “juramento hipocrático” para los abogados

Para los expertos, comparar el trabajo de los abogados con el de los médicos es, en el mejor de los casos, una analogía imprecisa. 

Para Hernández, existe un juramento profesional, pero “en el sentido de ejercer la profesión con arreglo a la justicia, la honestidad, la ética, la lealtad”. Molina lo muestra como un juramento solemne que hacen en distintos momentos de su carrera, como al recibir el grado para obtener la tarjeta profesional o ante instancias como la Sala de Casación Penal y la Especial de Juzgamiento. “En los tres eventos, el acto simbolizó el compromiso........

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