El viraje hacia una mirada más realista de la crisis climática en 2026

El 2025 concluyó con tres noticias clave en materia de cambio climático que muestran que la discusión está moviéndose de un positivismo idealista a un realismo pragmático.

El 2025 concluyó con al menos cuatro noticias clave en materia de cambio climático que envían mensajes contradictorios sobre qué tan bien se está enfrentando la crisis. 

Por un lado, ningún estudio científico ya da como posible que a finales de este siglo no sobrepasemos el calentamiento global promedio de 1,5 grados, que era el umbral que la ciencia había dicho que nos podía mantener seguros.

Al mismo tiempo, 2025 fue el año en que la inversión en desarrollo de energías renovables superó la de combustibles fósiles y en el que su precio cayó significativamente. Hoy el medio británico, Carbon Brief, publicó un estudio que muestra que por primera vez desde los 70, China e India, los mayores generadores de energía proveniente de carbón, bajaron su producción tras un récord en la adición de energías limpias en esos países. 

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En 2025 también, EE.UU., el mayor productor de petróleo y gas del mundo y el segundo emisor de gases que calientan la atmósfera, se retiró del Acuerdo de París. Y Trump arrancó 2026 anunciando la salida de la convención de cambio climático por completo. Lo que significa un golpe al multilateralismo.

En ese contexto complejo, la COP30 terminó con un acuerdo, pero este no incluyó un compromiso concreto de los países de abandonar pronto los combustibles fósiles.

La Silla Amazonía habló con siete expertos y expertas en cambio climático y transición energética. En medio de estas señales tan dispares se decanta que la discusión sobre cambio climático está moviéndose del idealismo, más del corte del presidente Petro, al pragmatismo. Del la urgencia que animó el Acuerdo de París en 2015 y cumplir una meta concreta, al realismo de cómo manejar las consecuencias de incumplirla, con mayor atención a la adaptación y no solo a la mitigación, y contemplando un escenario de convivencia más prologando entre renovables y combustibles fósiles.

Durante 10 años, la conversación sobre cambio climático estuvo marcada por el límite a que se comprometieron casi todos los países del mundo en 2015, en París, de no sobrepasar el calentamiento de 1,5 grados centígrados a finales del siglo, en un momento culmen del multilateralismo.

La realidad ha sido sustancialmente distinta. 2023, 2024 y 2025 han sido los años más calurosos del planeta con respecto a la era preindustrial, con temperaturas que bordearon los 1,5 y que en el caso de 2024 lo excedieron.

Dado que los gases de efecto invernadero, después de emitidos, pueden permanecer en la atmósfera por décadas, los esfuerzos que se hicieran entre 2015 y 2030 eran cruciales. Para haber logrado el resultado de mantenerse en la meta de los 1,5, las emisiones tenían que reducirse en un 43% para 2030, con respecto a 2019, y en un 63% en 2035. Pero, año tras año, las emisiones no han bajado y, en 2025, hubo las mayores de la historia, 1,1% más con respecto a 2024, como lo indicó el científico brasilero Carlos Nobre.

Todas las trayectorias hoy, según Catalina González, integrante del Panel Científico de Cambio Climático —Ipcc— arrojan que, a finales de siglo, sobrepasaremos el límite de los 1,5 grados, que se mide de acuerdo a la temperatura promedio de períodos de 20 y 30 años. Los cálculos más realistas señalan entre 2 y 2,5 grados de calentamiento. 

Por esa razón, como dice Maritza Florián, encargada de diplomacia climática en Transforma, un centro de pensamiento en transición ecológica, la palabra de moda en la comunidad científica es “overshooting”. Aunque no tiene traducción exacta al español, la más cercana es........

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