Sobre Abelardo de la Espriella

La frase “Sobre Hitler no se me ocurre nada” se atribuye a Karl Kraus y ha sido interpretada como una frase anecdótica y satírica del escritor vienés. Kraus fue un escritor que publicó en Austria desde 1899 hasta 1936 una revista llamada La Antorcha.

En su texto sobre la frase, el escritor Ramón Alcoberro sostiene que la razón de Kraus para no extenderse sobre Adolfo Hitler —recién nombrado canciller alemán por el presidente Paul von Hindenburg, el 30 de enero de 1933, al cabo de meses de negociaciones políticas gestadas en un clima nacional marcado por la violencia, la coerción y la manipulación propias de las últimas campañas electorales de la República de Weimar— no era un gesto de cautela. Había método en su silencio:

“¿Qué hace Kraus tan sorprendente al decir que «sobre Hitler no se me ocurre nada»? Simplemente, enunciar que lo que se acerca ya no va a poder ser descrito en palabras. No se le puede ocurrir nada sobre Hitler porque cualquier cosa que sobre éste se diga hay que situarla en el contexto previo de una bancarrota del lenguaje, del hundimiento moral (espiritual) de toda una serie de sujetos políticos (la socialdemocracia) y culturales (los periodistas), cuya actividad nihilista, de zapa constante de la verdad, acabó provocando la aparición del monstruo que iba a devorarles. Alemania había creado una retórica que la llevaría al infierno. Sería su propio lenguaje el que acabaría destruyéndolos”.

Ante semejante espectáculo, el arte y la sátira enmudecen.

Dice Kraus: “Si la muerte, desligada de toda conceptualidad, es la primera y última realidad que otorga la vida política, ¿cómo podría volverse creador este acontecimiento?”. Y concluye Alcoberro: “por eso mismo, porque sabía que lo siniestro había llegado ya (y que había llegado para quedarse), a Kraus no se le........

© La Silla Vacía