“La mejor campaña para el Pacto Histórico la está haciendo Estados Unidos”

La Estrategia de Seguridad Nacional de Donald Trump (NSS 2025) expone como su primer objetivo de retomar el control de América Latina, con prioridades que golpean de frente a Colombia: frenar el narcotráfico, contener la expansión china y poner un muro a la migración irregular, que pasa por el Darién. 

Sobre esta estrategia y cómo queda el país, La Silla Académica habló con Eduardo Pastrana, profesor titular del Departamento de Relaciones Internacionales de la Pontificia Universidad Javeriana, miembro del grupo de investigación Relaciones Internacionales, América Latina e Integración y autor de la publicación “Desorden mundial: crisis del orden liberal y transición de poder”.

LSA. La Estrategia de Seguridad de Trump se interpreta como un reencauche de doctrinas como la Monroe y el America First del primer gobierno Trump. ¿Qué es diferente y por qué preocupa?

E.P. Vuelve una lógica que históricamente no sólo apostaba por intervenciones preventivas, sino por operaciones encubiertas de cambio de régimen y reaparece la idea de intimidar y reemplazar los gobiernos considerados hostiles. Eso se vio en la Guerra Fría donde la posición era “o estás de mi lado apoyando al mundo libre, la democracia liberal y el capitalismo o estás contra mí apoyando al comunismo” y sobre la base de ese criterio en América Latina se produjeron cambios de regímenes con golpes de Estado, pero también con apoyo a sectores para que sucediera. 

El escenario actual hace parte de la reedición de la Doctrina Monroe, pero con un Estados Unidos más realista que reconoce que no puede estar en todas partes y debe establecer prioridades. Para expertos como John Mearsheimer la visión que predomina hoy es que la era unipolar terminó y ya no es viable expandir el internacionalismo liberal por el mundo porque emergieron nuevas potencias. 

Ese realismo también viene de un problema fiscal, Estados Unidos gasta cerca de 900 mil millones de dólares en defensa con una deuda de 38 billones. Los intereses presionan el sistema de salud y frenan la innovación.

Hoy, el “Make America Great Again” reconoce que no se puede gobernar el mundo. Por ejemplo, se reconoce que Rusia ganó en su esfera de influencia y que África y Asia Central ya están en manos de China. Por eso buscan actuar en regiones estratégicas como el este de Asia (y luego el sudeste asiático), porque China y la competencia tecnológica están allí. Pero incluso allí van perdiendo terreno, Rusia se consolidó hacia Asia tras ser empujada por Occidente y hoy tiene alianzas energéticas con India y un eje económico y militar con China a través de la Unión Económica Euroasiática y la Organización de Cooperación de Shanghái. Ha logrado reducir la dependencia con Europa y Estados Unidos.

América Latina vuelve a ser prioritaria como región donde aún puede influir. Ya no es para contener el comunismo, sino para asegurar gobiernos afines. Por eso apoyan a Milei, a Bukele, buscan un cambio de régimen en Venezuela y hoy ven a Colombia como un gobierno hostil.

LSA. Trump le hizo otra advertencia a Petro diciéndole que está muy equivocado y que será el siguiente, ¿se enmarca en esa estrategia de seguridad?

EP. A Trump le preocupa Colombia por China. Colombia es la única pieza que le falta a China para completar su mapa de supremacía económica en la región. Petro ha intentado equilibrar la subordinación histórica hacia Estados Unidos, aunque no le ha resultado del todo, acercándose más a China, eso los alarmó. Y el Caribe es una zona geopolítica prioritaria para Estados Unidos donde Colombia es clave. De ahí que las advertencias de Trump que busquen intimidar para evitar que Colombia siga girando hacia China, Rusia o Irán.

China ya es el principal prestamista e inversionista en casi toda Suramérica y ha financiado infraestructura crítica y acceso a materias primas estratégicas, especialmente las necesarias para la transformación digital. Además, ha logrado cambiar la posición de varios países con respecto a Taiwán y tienen el puerto de Chancay, el más grande de América Latina, por eso su presencia supera con creces la capacidad de Estados Unidos, que dice querer recomponer su cooperación con América Latina, pero no tiene los recursos para competir.

La nueva estrategia de seguridad de Trump apunta a arrebatarle ese avance a China, pero no muestra cómo. Se queda en propuestas militares o coercitivas, sin alternativas reales en comercio, inversión o infraestructura. Y a Washington también le preocupa que el avance económico chino derive en un cambio político. 

LSA. ¿Qué tan consolidada está China en el país?

EP. Incluso antes........

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