Candidatos hablan paja sobre la coca con promesas improbables |
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Termina la era Petro y uno de los grandes problemas del país sigue lejos de resolverse: más de 250 mil hectáreas sembradas en coca para usos ilícitos y alrededor de 400 mil familias que dependen de ellos.
Pese a que Colombia lleva más de 30 años combatiendo los cultivos de uso ilícito, las propuestas de los tres candidatos presidenciales punteros en las encuestas no pasan la prueba en el terreno. Con diferentes estrategias implementadas en ese tiempo, que van desde la erradicación forzosa de la mano de la Fuerza Pública, hasta la sustitución voluntaria con mesas de negociación, la realidad solo muestra que los cultivos se han mantenido.
Abelardo De La Espriella plantea una meta de erradicación que a todas luces es imposible de cumplir. Paloma Valencia habla de “sustitución forzosa, pero generosa”, lo que parece contradictorio, mientras que Iván Cepeda plantea que el Estado compre la hoja de coca, sin tener en cuenta los problemas legales y logísticos de hacerlo.
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En el balance, los tres candidatos punteros se rajan. Algunas propuestas pueden generar incentivos perversos o ser inviables jurídica, económica o logísticamente. Otras podrían aumentar la conflictividad y la violencia, pues se siguen centrando en la cantidad de hectáreas sembradas y no en la transformación de las condiciones que las propician.
La coca crece como nunca y las alternativas siguen crudas
De acuerdo con el último informe de la oficina de las Naciones Unidas contra la Droga y el Delito, nunca antes se había cultivado y producido tanta coca en Colombia como ahora. Entre 2018 y 2024 aumentó alrededor del 54 por ciento, un crecimiento directamente proporcional al poder de los grupos armados que controlan el narcotráfico.
La mitad de los cultivos se concentra en solo 13 municipios, como Tumaco (Nariño), Tibú (Norte de Santander) y Puerto Asís (Putumayo). Además, el 90% de estas plantaciones han permanecido en los mismos lugares por más de una década.
Dentro de los factores que influyeron en la cifra están el vacío que no pudo copar el Estado tras la salida de las Farc, la suspensión de la fumigación aérea debido a los efectos nocivos del glifosato, el fortalecimiento de la gobernanza criminal en el marco de la paz total y el aumento en la demanda global de cocaína.
Según cifras del Ministerio de Defensa, citadas por la experta María Alejandra Santos, durante el primer trimestre de 2026 erradicaron manualmente alrededor de 1.800 hectáreas. Es el doble de lo que se erradicó en el mismo periodo del año pasado, pero un porcentaje mínimo frente a las 130 mil que arrancó el gobierno Duque en 2020, que, en todo caso, no logró frenar la expansión de los cultivos en su mandato.
Petro avanzó, aunque no lo suficiente, en la implementación del Programa Nacional Integral de Sustitución (Pnis), que se acordó en el Acuerdo de Paz de 2016. En la última etapa de su periodo echó a rodar “RenHacemos”, un nuevo programa de sustitución de cultivos que comenzó el año pasado y cuenta con 42 mil familias inscritas.
Abarca alrededor de 25 mil hectáreas.
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