La condena de Ciro: un lastre del uribismo que carga Paloma en campaña

El Centro Democrático no solo le ha llevado votos a Paloma Valencia, sino también las manchas de corrupción que ha tenido el partido. En el inicio de la campaña presidencial oficial, llegó la condena al senador uribista Ciro Ramírez. La Corte Suprema lo sentenció a 23 años por concierto para delinquir en hechos ocurridos durante el gobierno de Iván Duque, también del Centro Democrático. 

“Respetamos las decisiones de la justicia. Acompañaremos con todo empeño la lucha anticorrupción”, dijo Paloma tras la decisión de la Corte, y remató con un compasivo “esperamos que en instancias superiores el senador Ciro Ramírez pueda demostrar su inocencia”. La relación de Valencia y Ramírez fue cercana, y continuó siéndolo incluso cuando estaba en juicio. Esta semana se hizo viral un video de un largo y sentido abrazo de la candidata al hoy condenado político, que asistió a eventos de su campaña. 

El fallo en primera instancia tiene testimonios, chats y registros de reuniones que dan cuenta de la influencia de Ramírez para amañar contratos con el Departamento de Prosperidad Social (DPS). El senador apelará la decisión.

Por eso, la condena debilita la postura de Valencia contra la corrupción del gobierno Petro, sobre todo de una candidata que ha dicho que “soy la garantía de que en el 2026 los corruptos y los violentos van pa’ afuera”. Y no solo es el hecho de la condena, sino que Ramírez le hizo campaña a Valencia y deja heredera el próximo Congreso: la senadora electa del Centro Democrático Zandra Bernal.

El eterno y trágico retorno de los Ciro

El papá de Ciro Ramírez también terminó en la cárcel. Ciro Ramírez Pinzón (qepd) fue un senador conservador de Boyacá capturado en 2008 por un caso de parapolítica, y finalmente condenado en 2011.

En 2014, su hijo, Ciro Alejandro Ramírez Cortés, se lanzó a la política como heredero del grupo pero ahora en el uribismo. Fue elegido representante del Centro Democrático en Boyacá con 12 mil votos. En 2018, dio el salto al Senado y fue uno de los congresistas que defendió a capa y espada las propuestas y el gobierno de Duque. Como miembro de las comisiones económicas jugó un papel clave en las reformas tributarias y los presupuestos. 

Fue en el gobierno Duque donde Ramírez cometió los actos delictivos por los que fue condenado a más de dos décadas de prisión. Concretamente en el DPS, una entidad que fue utilizada como un fortín burocrático del uribismo y sus aliados bajo el mando de Susana Correa, como detalló La Silla Vacía en su momento. 

Hasta el 10 de diciembre de 2021 el DPS había aprobado 366 proyectos de infraestructura social, y en 112 un congresista o un político local había ayudado a que saliera adelante. El 57% fueron gestionados por congresistas del Centro Democrático y cinco puntualmente por Ciro Ramírez, según la investigación de La Silla Vacía.

En ese contexto, entre finales de de 2021 y comienzos de 2022, se dieron las prácticas corruptas de Ramírez. Según el expediente, el principal aliado del senador en el delito fue Pierre García Jacquier, que en ese momento se desempeñaba como subdirector de proyectos del DPS y hoy está imputado. 

García también es un viejo conocido del uribismo. Antes de ser funcionario de Duque, fue representante del Centro Democrático en el Tolima entre 2014 y 2018. Como funcionario del DPS fue condecorado por Duque en la Presidencia y por Ramírez en el Congreso.

Según el fallo condenatorio, el esquema de corrupción fue así. El senador Ciro Ramírez presentó a personas de Proyecta (una empresa del Estado en Quindío) con el subdirector del DPS García para realizar un convenio entre las dos entidades. Es decir, para que el DPS le girara plata para obras de infraestructura. Eso se concretó con el convenio 670 de 2021 por 48 mil millones de pesos.

Después, Proyecta adjudicó contratos a contratistas cercanos al senador Ramírez a través de licitaciones amañadas a cambio de apoyo político. Según dos de los testigos claves, también hubo dádivas de más de mil millones de pesos, pero la Corte no pudo verificarlo. 

En contra de Ramírez hay testimonios del entonces director de Proyecta (Pablo Herrera) y de su mano derecha, Alejandro Noreña; chats entre Noreña y el propio Ramírez, y los más comprometedores con su asesora de Unidad de Trabajo Legislativo; tiquetes de avión y reportes de hospedajes en hoteles que muestran la coordinación del esquema de corrupción. 

En el fallo consta como nueve contratos terminaron en empresas que en la práctica eran controladas por el empresario Anderson González, aliado del senador Ramírez. 

Con ese esquema Ramírez se benefició personalmente para fortalecer su posición política. La Corte no buscó probar un esquema de gobernabilidad, sino uno de favorecimiento propio. Ramírez se reeligió como senador del Centro Democrático en 2022, pasando de 36 mil a 51 mil votos. El escándalo estalló en 2023, ya en el cambio de gobierno, y Ramírez fue capturado el 14 de diciembre de ese año. 

“Me duele la captura del joven Senador Ciro Ramírez. Ojalá pueda salir adelante. Este tipo de problemas es lo único que deja la ‘maldita’ mermelada”, trinó el jefe del partido, Álvaro Uribe. “A Ciro lo he querido mucho, y espero que él se defienda. No lo puedo yo juzgar. Si es culpable, que lo metan en la cárcel”, dijo meses después Paloma Valencia en una entrevista en W Radio. 

Un corto regreso al Congreso y la campaña

Tras un año y cuatro meses en prisión, el 2 de mayo de 2025 Ciro Ramírez fue dejado en libertad, y unos días después regresó al Congreso. Ramírez seguía en juicio, pero la Corte consideró que no representaba un riesgo para la obstrucción de la justicia pues ya había pasado la etapa probatoria. “Qué logro, que orgullo, hacerle conejo a la justicia”, así lo recibió el senador Verde, Fabián Díaz, mientras lo aplaudía irónicamente. 

“Usted es un hombre que tiene la desvergüenza, usted está siendo investigado por corrupto por robar dinero públicos, y tiene aquí el descaro de dar lecciones de moral sobre lo que se llama respetar la justicia”, le dijo meses después Iván Cepeda, senador y candidato presidencial, por una intervención en la que Ramírez defendió el fallo absolutorio a Uribe y cuestionó a Cepeda. 

El senador Ramírez se ha defendido. “Si yo estoy acá parado es porque en el juicio pude demostrar mi inocencia”, dijo. El Centro Democrático le compró su tesis y en esos meses fue uno más de la bancada durante debates claves, como el del decretazo, en los que cada voto contaba.

Luego, Ramírez estuvo en el evento donde se anunció que Paloma Valencia sería la candidata del uribismo, y hoy los críticos de Valencia le cobran el abrazo que se dieron. También estuvieron juntos de correría en Duitama, Boyacá. De hecho, Ramírez compartió la mesa principal con el expresidente Uribe. 

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Paloma Valencia en un evento en Boyacá. A su espalda, en la mesa principal, Ciro Ramírez y Álvaro Uribe.

El candidato a la Cámara Eduard Triana, el senador Ciro Ramírez y el expresidente Álvaro Uribe en un evento en Boyacá.

Pero tal vez el hecho más relevante es que Ramírez dejó heredera en el Congreso con el Centro Democrático. Se trata de Zandra Bernal Rincón, exalcaldesa Socha (Boyacá), por quien Ramírez hizo campaña abiertamente. Ella fue elegida porque ocupó el puesto 17 en la lista cerrada que diseñó Uribe. Bernal ha reconocido que hace parte del equipo de Ramírez y su esposo, Guillermo Sánchez, fue su fórmula en 2022. 

Condena en la campaña 

El 25 de marzo Ramírez fue condenado por corrupción. Quienes más le han cobrado el vínculo partidista a Paloma son los integrantes del Pacto Histórico. Medios públicos como Rtvc e influencer petristas han hecho énfasis en el abrazo de la candidata con Ramírez.

“La campaña de Paloma Valencia se cae a pedazos”, trinó el exministro de Minas, Andrés Camacho”. “A Álvaro Uribe y Paloma Valencia les queda muy difícil hablar de coherencia y moral en una campaña que apenas hace unos días posaba con este corrupto”, dijo el senador electo del Pacto Kevin Gómez.  

De otros sectores también ha habido críticas a Valencia por su tono condescendiente con Ramírez tras la condena, como lo hizo la senadora electa de Dignidad y Compromiso, Jennifer Pedraza, y el candidato presidencial Santiago Botero. “Lo más grave no es solo la corrupción, es que la normalicen”, dijo Botero. 

Por otro lado, Sergio Fajardo cuestionó a Ramírez y a la corrupción sistemática, pero sin mencionar a Valencia. “La mejor forma de luchar contra la corrupción es que los corruptos no lleguen al poder”, señaló Fajardo. 

El aspirante de derecha, Abelardo De La Espriella no se refirió al tema. Y sus seguidores, que han intentado posicionar la narrativa de que Paloma es de izquierda y Juan Daniel Oviedo inmoral, no han hecho críticas por el vínculo con Ramírez. 

El exalcalde Enrique Peñalosa, del Comité Político de Valencia, le dijo a La Silla que no cree que afecte, y que la muestra es que la corrupción del gobierno Petro no ha golpeado al presidente ni a su candidato Cepeda. “Ojalá afectara, porque la magnitud de la corrupción y horrores como la relaciones con grupos armados criminales del gobierno Petro no tiene precedentes”, dice Peñalosa. 

Desde la campaña de Valencia respondieron que “es una candidata de manos limpias avalada por su trayectoria. Es una garantía y está comprometida en la lucha anticorrupción”. Sobre las fotos entre Valencia y Ramírez, señalaron que “en ese momento no había sido condenado. Era un ciudadano y un dirigente sobre el que no pesaba una condena, como si sucede ahora”. Sobre la heredera que deja Ramírez en el Congreso, la campaña señaló que “las responsabilidades son individuales. Ella (Zandra Bernal) no ha sido condenada”. 

En todo caso cuando surja, en el largo debate que hay aún por delante, el uribismo tendrá un lunar que sus opositores podrán explotar para asemejar a Valencia con los múltiples escándalos de corrupción del gobierno Petro, que también tienen congresistas y altos funcionarios enredados.


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