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Cepeda organizó una militancia en Antioquia para pelear en la casa de Uribe

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El Pacto Histórico está convencido de que ha roto la hegemonía política de la derecha en Antioquia. Para la primera vuelta presidencial, el 31 de mayo, tienen como piso electoral sacar 1 millón de votos, un aumento del 46% frente a lo que obtuvo el entonces candidato Gustavo Petro en el 2022. El departamento es una prioridad para el equipo de Iván Cepeda y una verdadera obsesión para Petro, quien ha activado una campaña paralela en redes sociales y medios tradicionales en la recta final de la contienda. 

La izquierda aspira a un resultado histórico en Antioquia sostenida por una militancia que agita una batalla moral frente al uribismo. Lo hace animada por los buenos resultados que obtuvo en las elecciones al Congreso, en las que crecieron en 124 de sus 125 municipios. En el día a día de la campaña se han fortalecido por la llegada de sectores como el partido Verde y aprovechan la publicidad de los resultados del gobierno para impulsar a Cepeda.

En Antioquia, la izquierda sigue representando una minoría, el 17% de la votación. Sin embargo, frente a sus rivales en la derecha, dividida entre Paloma Valencia y Abelardo De La Espriella, luce más visible, animada y retadora. 

La batalla por el mural de Llanogrande

La izquierda antioqueña lleva años cuestionando el legado de los gobiernos del expresidente Uribe, su némesis ideológico y regional. Es una disciplina que está en sintonía con una de las narrativas principales de Cepeda, quien entiende la campaña como una batalla moral, formulada casi en términos existenciales, entre el Pacto y el uribismo. 

En Rionegro, muy cerca a la casa del expresidente, se dio un nuevo episodio mediático de esa confrontación.

El martes, a las diez de la mañana, un grupo de alrededor de 140 simpatizantes del Pacto llegaron a Rionegro para pintar un mural con la frase “7.837 almas que no te dejarán dormir”. Estaban liderados por el representante electo Hernán Muriel, un activista que ganó visibilidad desde las protestas masivas contra el gobierno Duque. La frase era alusiva a las ejecuciones extrajudiciales cometidas durante la presidencia de Uribe, los llamados falsos positivos. Fue pintada a pocos metros de la casa del expresidente en Llanogrande.

El acto fue organizado desde hace dos semanas por el equipo de Muriel, según Camilo Restrepo, uno de sus principales asesores y fundador del medio Cofradía para el Cambio. Organizaciones como el colectivo Fuerza & Graffiti y las madres buscadoras se sumaron a la iniciativa. Cada persona llevaba una camiseta blanca con la imagen de una de las víctimas de los falsos positivos. 

La idea, según Restrepo, tomó vuelo luego de la entrevista de Uribe y Westcol, el popular streamer que lo entrevistó en su hacienda en Llanogrande. En la entrevista, Uribe dijo que los falsos positivos “empañaron” su política de seguridad y sostuvo que destituyó militares sospechosos de los crímenes, pero cuestionó las cifras de víctimas que han contabilizado la JEP y organizaciones de derechos humanos, a las que tachó de........

© La Silla Vacía