Preguntas del día después sobre la presidencia de Abelardo de La Espriella
El Abelardo de La Espriella que dio un discurso de victoria en una cápsula de vidrios blindados en Barranquilla fue muy distinto al del candidato que ganó la presidencia. “Sus opiniones serán escuchadas, jamás tendrán que temer por pensar distinto”, les dijo a los votantes de Iván Cepeda, que al comienzo de la campaña había amenazado con “destripar”.
Se trata de un giro radical al aceptar una victoria históricamente estrecha— menos de 250 mil votos— y que sigue sin reconocer su rival ni el presidente, Gustavo Petro. Abelardo recogió muchas de las palabras y emociones con las que agitó a bases conservadoras y de derecha dura justo cuando necesita cimentar la legitimidad de su elección. Tras la victoria, ahora comienza un proceso de escrutinio en el que el gobierno Petro y el Pacto Histórico anunciaron que se jugarán a fondo para revisar el resultado.
Mas allá de asegurar la elección, las preguntas del días después sobre una presidencia de De la Espriella comienzan por entender qué hay detrás de las luces, los videos de IA y los disfraces de tigre que dominaron la elección. El giro de su discurso de victoria pone las primeras bases de una presidencia que comienza con incertidumbre por la forma nueva en la que De La Espriella hizo campaña y ganó.
Es un abogado que nunca ha tenido un cargo público, pero que ha estado vinculado a los círculos del poder. Buscó el apoyo de varios políticos pero no recibió el de ningún partido tradicional. Tampoco hizo campaña con el establecimiento económico bogotano o antioqueño. Pero en el corto plazo, los necesita a todos para afianzar su elección.
¿Cómo entiende De La Espriella su mandato?
De La Espriella nunca se refirió al margen estrecho de su victoria de manera explícita, pero sí reconoció que recibía un país dividido. “Terminan los enfrentamientos políticos”, pidió al comienzo de un discurso largo desde Barranquilla, hablando desde una tarima a 10 metros de altura en medio de una pantalla gigante.
“Comienza una misión histórica, la misión de reconstruir la República, recuperar la seguridad y derrotar a la corrupción. La misión de recuperar la salud y volver a creer en Colombia”, afirmó. Con esas palabras, mencionó los temas claves que guiaron su programa de La Patria Milagro, pero, a renglón seguido, advirtió que en lo que viene no se pueden “esperar milagros”.
El tono dialogante y el reconocimiento a los rivales marcó la manera en que el presidente electo recibió su victoria. Frente a la falta de reconocimiento del resultado de Iván Cepeda, que ni lo mencionó por nombre en su discurso, busca que sea más fácil para las instituciones, los políticos y la comunidad internacional apoyar su victoria.
Pero eso puede cambiar. Parte del éxito de la campaña fue activar un patriotismo y fervor en sectores conservadores hambrientos por un nuevo intérprete de pasiones a veces discriminatorias y radicales. Incumplir esa promesa tiene el riesgo de deteriorar el apoyo de base de un mandato de entrada estrecho. Y su tesón será juzgado por quienes lo apoyaron con la promesa de mantener el orden y puesto a prueba........
