La democracia pierde en casa
Por María Alejandra Victorino Jiménez, columnista invitada
La democracia global volvió al nivel de 1978 para la persona promedio del mundo. La democracia va perdiendo, al cierre de 2025 hay 92 autocracias y 87 democracias; 74 por ciento de la población mundial vive bajo autocracias y apenas 7 por ciento en democracias liberales. Uno imaginaría que la muerte de la democracia llega con tanques, golpes de Estado y congresos clausurados. Pero el siglo XXI ha venido perfeccionando una versión menos cinematográfica y quizá más eficaz, países donde se sigue votando, pero se habla menos libremente, se controla menos al poder y se acepta con más facilidad que las reglas se doblen si alguien promete orden. Eso es, justamente, lo que hoy está en juego.
La cifras que presenta el más reciente informe de V-Dem son demoledoras, pero más importante aún es entender qué se está perdiendo. El deterioro democrático contemporáneo no empieza por cancelar elecciones, empieza por vaciarlas. V-Dem muestra que la libertad de expresión es hoy el aspecto más golpeado de la democracia, 44 países empeoran en este derecho. También retroceden la libertad de asociación, la confiabilidad electoral y la deliberación pública. En otras palabras, la democracia de nuestro tiempo no siempre muere en la urna; a veces empieza a morir mucho antes, cuando el poder se vuelve menos discutible y la ciudadanía menos libre para contradecirlo.
Ese deterioro ya no puede leerse como un problema lejano, el informe advierte que el “centro de gravedad” de la experiencia humana y del orden global se ha desplazado hacia el autoritarismo. No porque todas las sociedades hayan dejado de votar, sino porque muchas........
