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El Mexican standoff

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07.02.2026

Todo está muy raro y uno no entiende nada. 

El presidente de Colombia pasó de decir que Donald Trump es un fascista y un “enemigo de la humanidad”, pasó de decir que en La Habana se vive mejor que en Miami y de gritar “libertad o muerte”, de incitar al ejército de Estados Unidos a desobedecer las órdenes de Trump a celebrar que le regalaron una cachucha roja, que le firmaron un libro y que le dieron un autógrafo. Y sus seguidores, que hablaban tanto de dignidad y de antimperialismo, celebraron entonces la ida de Petro a Washington como si hubiera sido la conferencia de Yalta. Pero fue, más bien, una rendición de cuentas. Y no del fascismo nativista global a las fuerzas del progresismo, sino al revés. 

Tan fue una rendición de cuentas que el gobierno preparó una presentación de Power Point para contarle a Trump lo mucho que ha hecho en la lucha contra las drogas. Tan zalamero fue el gobierno colombiano, y tan complaciente, que hasta llegó a negar que murieron niños en sus bombardeos a grupos armados ilegales. Como si a Trump le importara. Como si a Petro le importara: asistió feliz al funeral oficial de su “paz total” en Washington. Y llegó a eso bien vestido y peinado y a tiempo. 

Pero todo está muy raro, y es posible que la reunión haya sido un éxito. Lo fue, sin duda, para Estados Unidos. Petro no sólo salió disciplinado, sino feliz de haber sido disciplinado. Fue un “encuentro entre iguales”, como dijo Petro. Pero hay unos más iguales que otros y fue Trump el que puso condiciones: después de tres años de complacencia y de “simpatía política”, el ejército de Colombia bombardeó al ELN. Y, ahora, ese ejército que fue el de Bolívar, trina en inglés, rindiéndole cuentas a Washington. Todo muy raro. 

Y, al día siguiente, en una decisión que quizás tuvo el beneplácito del gobierno, el CNE decidió, sorprendentemente, cumplir la ley y reconocer que la consulta del año pasado era la única en la que podía participar el senador Cepeda y, por lo tanto, impedirle su inscripción en la consulta del 8 de marzo. Todo esto ya lo sabían en el oficialismo: era........

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