El “vengador berraco”: así triunfó Abelardo en el laboratorio de la derecha
Abelardo de la Espriella barrió con Paloma Valencia en la mayoría del país. Pero la victoria más significativa la consiguió en Antioquia, el bastión político de Álvaro Uribe, donde el expresidente promovió hasta el cansancio la candidatura de Paloma Valencia. Su candidata salió tercera, con el 9%. Estuvo por debajo de los 1,7 millones de votos de De la Espriella y los 800 mil de Iván Cepeda, y no ganó en ninguno de los municipios.
El balance es similar al patrón nacional de esta elección, pero en Antioquia dibuja una transformación diciente. Uribe, pese a insistir en mítines y reuniones con empresarios de la región, no logró que su tierra apoyara a la candidata por la que se jugó a fondo en la primera vuelta. En Antioquia no solo empezó su carrera política y ha vivido en los últimos años, sino que el Centro Democrático, su partido, amasó más curules a Cámara que en cualquier otra región del país en las legislativas pasadas. Pero ese poderío, como en las presidenciales de 2022, vuelve a mostrar sus limitaciones, ante el éxito certero de De la Espriella en el laboratorio de la derecha.
La receta del penalista encajó a la medida de una derecha paisa por tradición conservadora y furibundamente antipetrista. En Antioquia buscaban a un vengador “berraco”, luego de cuatro años del gobierno de Gustavo Petro. La victoria también reavivó el debate sobre el poder de Uribe en sus propios linderos y la posibilidad de que un triunfo de De la Espriella en segunda vuelta abra definitivamente la puerta para derrocarlo.
“Nos enfrentamos al riesgo de que el doctor Uribe ya no sea más el rey con la corona. Y hablamos de Antioquia, que no es lo mismo”, dice un congresista uribista que pide la reserva. Para eso, aún falta camino, pero por ahora Abelardo emerge como el nuevo intérprete de la derecha antioqueña.
Las correrías inanes de Uribe
Paloma Valencia libró buena parte de su campaña en Antioquia, un departamento que pone el 13% de los votos nacionales. Desde la consulta y hasta la primera vuelta, hizo nueve eventos en el departamento, más que en ningún otro, y casi el triple que De La Espriella, que solo estuvo en Medellín dos veces, y en Rionegro.
Su estrategia, aunque de cara el resto del país respondía más a la de una plataforma de coalición con Juan Daniel Oviedo, en Antioquia pasaba por ser “la de Uribe”. El expresidente recorrió cada región con ella, presentándola como la candidata de su partido y haciendo las veces de telonero. Lo hizo en municipios metropolitanos, cercanos a Medellín, y en puntos más alejados como Urabá. A algunos incluso fue solo, pidiendo directamente los votos para su candidata.
Pero la estrategia no funcionó. En pueblos como Rionegro, donde vive el expresidente Uribe y de donde es oriundo el gobernador uribista Andrés Julián Rendón —cuya estructura la respaldó—, Valencia sacó 13 mil votos frente a los casi 60 mil del abogado. En Envigado, donde el expresidente sumó a la clase política local, obtuvo 14 mil frente a los más de 100 mil de su oponente. Y en Jericó, pueblo del suroeste donde el Centro Democrático ha tenido hegemonía, no llegó a........
