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Violencia para perder, por Rosa María Palacios

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03.05.2026

El ataque de un grupo de acoso a la casa del presidente del Jurado Nacional de Elecciones, Roberto Burneo, no es un incidente marginal o aislado. No responde al espontáneo reclamo de un grupo diminuto de ciudadanos descontentos con la administración de los comicios. Si solo fuera eso, bastaría con la condena verbal y quedaría cerrado el incidente. Hay algo más, que viene de una década atrás: el fraudismo como método político. Sus actuales protagonistas en el Perú abandonan abiertamente la democracia y descienden a nuestro país a un nuevo abismo.

No es que seamos originales. Donald Trump y el asalto al Capitolio en Washington el 6 de enero de 2021 por una turba de sus partidarios son un capítulo infame en la historia de la democracia. Lo fue también el de las huestes de Bolsonaro en la Plaza de los Tres Poderes, en Brasilia, el 8 de enero de 2023. En el Perú, Keiko Fujimori fue renuente a saludar al vencedor en 2016 y repitió la conducta, con más virulencia, en 2021. En ambos casos, “gobernó desde el Congreso”, de acuerdo con su profética frase frente al triunfo de Kuczynski, y no se detuvo nunca, incluida la caída del poder de sus dos oponentes en segunda vuelta. Esta vez, nuevamente finalista, tiene que definir su discurso frente a López Aliaga, el hoy abanderado del fraudismo.

López Aliaga tiene un discurso falso y prepotente. No ha podido probar quiénes son los supuestos “conspiradores”. En una perorata delirante dice que “Gorriti” es el operador y que el señor que habla desde España y yo somos los voceros. Tampoco ha podido probar nada con un supuesto peritaje, salvo que los más pobres, fuera de Lima, en el área rural, no han votado........

© La República