Sube y baja electoral, por Rosa María Palacios
Dentro de cuatro domingos cada elector peruano tendrá que enfrentarse a la cédula de votación más grande, compleja y cara que haya tenido una elección peruana en toda su historia. Cinco elecciones autónomas y 37 organizaciones políticas no son fruto del azar o de la mala suerte. Este desafío ha sido generado, con toda la mala intención posible, por este Congreso, que se juega el mayor de sus anhelos: quedarse. Nueve de los 10 partidos que se eligieron el 2021 buscan regresar con 88 de los actuales congresistas.
¿Cómo lo harán? Fragmentando el voto y generando la mayor cantidad de nulidades posibles. Mientras más gente vote por partidos que no pasen la valla de 5% (y que en simultáneo y conjuntamente, obtengan como mínimo siete diputados y tres senadores), mucho mejor para los que sí logren el objetivo. Mientras más votos nulos y blancos, mucho mejor aún. Un congreso rechazado por el 90% de la población no va a conseguir adhesiones masivas para los partidos que lo integran. Por eso la estrategia es pulverizar a los adversarios, confiar en la recordación del símbolo y jugarle todo a la inversión privada en redes sociales.
Hasta ahora, funciona. Los partidos punteros, López Aliaga y Fujimori, pueden pasar cómodamente la valla. Con votaciones minúsculas, del 10%, podrían hacerse, entre los dos, de ambas cámaras. Acuña podría ser también el tercero. Junto con Luna de Podemos y Cerrón de Perú Libre, son los principales responsables de la impunidad de delincuentes políticos y de leyes pro-crimen; los que han destrozado la separación de poderes capturando todo a su paso; los que han derogado desde la educación sexual integral hasta el derecho de los más pobres a ser defendidos por un abogado de ONG, ellos regresarán........
