Prohibido enseñar sin permiso

Ser profesor en estos tiempos es cada vez más exigente. La información, los análisis y hasta las tareas están a un doble clic de distancia. Sin embargo, captar la atención de los estudiantes parece una misión imposible: mientras el profesor explica, en la misma pantalla donde toman sus apuntes compiten WhatsApp, Instagram, los videojuegos y hasta Temu. El resultado es evidente: menos atención, menor participación y ausencia de debate.

A esto se suma una dificultad mayor: llamar la atención de los alumnos puede interpretarse como una agresión o una ofensa. Y si el episodio se graba y se comparte en redes sociales, las burlas, los insultos y la exposición pública del docente pueden alcanzar dimensiones insospechadas.

Preguntemos a cualquier persona por el profesor que más recuerda, admira o le inspira. Con toda seguridad, aparecerá aquel que más le enseñó, que le exigió en lo académico, lo artístico o lo deportivo y que potenció sus capacidades. También recordará sus exigencias, sus retadoras tareas, sus........

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