El triunfo de la esperanza
En momentos de países en crisis, quiebra, fracturas política, daños estructurales en los servicios a la población o alta debilidad institucional, los ciudadanos han terminado inclinándose por quien ofrece una visión emocionalmente superior del futuro. No necesariamente el más técnico, ni el más ideológico, ni siquiera el más brillante. Gana quien consigue que los votantes imaginen que el día siguiente puede ser mejor que el anterior.
Las elecciones en esos escenarios polarizados suelen dejar una enseñanza incómoda para estrategas, encuestadores e irredentes fanáticos: los pueblos no votan únicamente por rabia. Aunque la indignación sirve para incendiar plazas públicas y medios sociales, la esperanza suele ser la que termina conquistando y ganando elecciones.
La historia política mundial tiene ejemplos: en 1984, Estados Unidos venía de años de inflación, desempleo y pesimismo colectivo. Sin embargo, Ronald Reagan y su equipo estratega entendieron que el electorado agotado no quería tener más angustia; quería volver a creer. Su campaña no se concentró en atacar a sus adversarios, sino en transmitir........
