Salud: dan ganas de llorar
“Los ricos también lloran”. La frase no fue un error ni una salida en falso. Fue una declaración de desprecio, de indolencia. En un país enfermo por la crisis, sobre pacientes que agonizan y se ahogan en la indiferencia, el ministro Guillermo Alfonso Jaramillo decidió responder con sarcasmo al llanto de un funcionario que no tenía recursos para pagarle a sus empleados. Una desconexión moral. El poder burlándose del dolor mientras millones de colombianos viven una emergencia silenciosa.
Porque mientras el Ministro ironiza con cinismo, en Colombia la gente no llora por drama: llora por abandono. Llora en farmacias vacías, en pasillos saturados, en trámites interminables. Llora cuando le dicen que el medicamento no está, que el contrato se cayó, que no hay recursos, que espere. Llora cuando tiene que sacar de........
