La retórica de la sospecha |
Aquí no hay ambigüedad posible. El presidente de la República decidió sembrar dudas sobre unos resultados electorales que ya pasaron por el filtro institucional: el escrutinio hecho por jueces de la República. Es decir, es una decisión validada dentro del marco legal que él, aun así, opta por desconocer.
Ese gesto tiene consecuencias porque no viene de un candidato inconforme, sino del jefe de Estado, quien debería ser el primer garante de que las reglas se respeten incluso cuando no le favorecen. Lo más grave es que no se trata de un hecho aislado. Es la continuidad de una conducta: cuestionar el sistema, insinuar irregularidades sin pruebas concluyentes y desacreditar a las instituciones que no se alinean con su narrativa.
Mientras lanza acusaciones, llegan los datos que lo desmienten: las misiones de observación........