El día después de elecciones
No, esta no es una columna para decirle a nadie por quién votar. No lo haré. No en un país donde opinar distinto dejó de ser una diferencia legítima y se convirtió, peligrosamente, en una etiqueta de enemigo. Colombia no solo está polarizada: está fracturada. Y en esa fractura, cada palabra puede ser interpretada como una provocación y cada postura como una declaración de guerra.
Por eso esta no es una columna sobre el 21 de junio. Es sobre el 22. Sobre el país que amanece después de las elecciones. Sobre la Colombia que queda cuando se apaguen los micrófonos de campaña, cuando paren los discursos encendidos y cuando ya no haya a quién culpar por lo que viene. Una Colombia, hay que decirlo sin rodeos, partida casi por la mitad.
¿Qué hacemos entonces con ese país? ¿Cómo........
