La inhabilitación como arma política, por Marisa Glave |
Cuando las reglas de juego básicas de un Estado de Derecho, particularmente las pautas mínimas del debido proceso, se trastocan o, peor aún, se reemplazan por las del más fuerte, entonces se pervierte la democracia y se evidencia el uso autoritario del poder.
En el Perú, la democracia se perdió. Incluso el Índice de Democracia de The Economist señala que tenemos un régimen híbrido. Durante varios años tuvimos la calificación de Democracia Deficiente, con problemas y limitaciones, pero democracia al fin y al cabo. Desde hace un par de años, esta medición global sostiene que ya no podemos calificar como deficiente el régimen, sino que ya no es propiamente una democracia, sino que presenta rasgos de un régimen autoritario.
Sin embargo, el índice no colocó en 2024 al Perú como Venezuela o Nicaragua, con un régimen autoritario. Pero el 2025 ha sido un año cargado de medidas arbitrarias que colocarán al país más cerca del autoritarismo en este y otros índices globales.
Esto es así por la manera en la que se viene usando el poder desde el actual Congreso que, sin contrapeso real en el Ejecutivo y con instituciones clave subyugadas, como el Tribunal Constitucional o la Junta Nacional de Justicia, ejerce el poder de manera arbitraria y en base a intereses subalternos.
Parte del uso arbitrario del poder tiene que ver con la manera en que se aplica la capacidad sancionadora del Congreso. Lejos de tomar........