El pequeño comisario |
“Ustedes tienen el derecho a opinar lo que quieran y yo tengo el derecho a fusilarlos”, decía Lenin. Ese era el alcance de la libertad de expresión en el paraíso bolchevique. Guardadas las proporciones metafóricas, ese parece que también es el alcance de la libertad de expresión en la Colombia actual.
Los progres biempensantes, los mismos que desde los privilegios pontifican la nueva moralidad identitaria, esos son los nuevos comisarios. Tienen piel de cristal. Se delican con un chiste y se descuajan cuando perciben la más mínima desavenencia a su dogma políticamente correcto. Cualquiera que hiera su frágil sensibilidad será un candidato, no para un tiro en la nuca, sino para su equivalente posmoderno: el ostracismo de la cancelación.
Hay algunos pichones del oficio........