Adiós a un estadista

Ortega y Gasset decía que había tres clases de gobernantes: los escrupulosos, los pusilánimes y los estadistas. Los primeros, decía, tenían buenas intenciones, pero eran timoratos, carecían de fuerza y audacia y preferían apegarse a las formas jurídicas para esconder su mediocridad. Esto los hacía ineficaces. Después estaban los pusilánimes, que carecían de visión. No tenían “política de mar”, en palabras del filósofo. Buscaban resultados de corto plazo y el mantenimiento de su imagen. Invariablemente, por su mezquindad y ego, estancaban el desarrollo del Estado.

Y estaban los estadistas, que eran los líderes con “virtudes magnánimas”. Esos son los que piensan a largo plazo; los que no tienen miedo de tomar decisiones difíciles, así sean impopulares o antipáticas.........

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