Unas mínimas lecciones |
Desde el año pasado se advirtió en este espacio sobre los riesgos de incrementar el salario mínimo sin criterios sólidos. El aumento de 23% desbordó ampliamente lo que sugerían los fundamentos macroeconómicos: inflación y productividad.
En varios sectores de la economía, una proporción significativa de los trabajadores formales devengan exactamente un salario mínimo. Esto ocurre, por ejemplo, en las actividades inmobiliarias (26,9%), los servicios públicos y de suministro (26,5%) y el comercio (26,2%). En estas ramas, los incrementos del salario mínimo se trasladan casi de inmediato a mayores costos laborales. Dado el limitado margen para compensarlos con mejoras en productividad, muchas empresas terminan ajustando sus decisiones de contratación, postergando nuevas vinculaciones formales y diluyendo el impacto positivo esperado........