La comodidad también cuesta

Nos enseñaron a temerle al riesgo, pero nunca nos enseñaron a calcular el costo de la comodidad. La comodidad se vende como estabilidad, como tranquilidad, como una decisión inteligente. Permanecer donde estamos, sostener lo conocido, evitar el conflicto o postergar decisiones difíciles parece, en principio, la opción más segura. Pero lo que no solemos ver es que la comodidad no es gratis. Solo es un costo diferido.

Toda decisión tiene un precio. También la decisión de no decidir. Quedarse en un trabajo que ya no reta, sostener relaciones que no construyen, evitar conversaciones que incomodan o aplazar cambios necesarios no es neutral. Es una elección. Y como toda elección, tiene consecuencias. La........

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