La transición demográfica que Colombia no puede ignorar |
Según estas proyecciones, Colombia rompería la barrera de fecundidad de 1,60 alrededor del año 2027, mientras que la región, en promedio, no llegaría a ese nivel ni siquiera para 2050, pues se proyecta que será en dicho año de 1,69. Un caso interesante es el de Chile, en donde, para 2024, el indicador ya se ubicaba alrededor de 1,14 hijos por mujer, y se proyecta en 1,24 para 2050 (Celac, 2024). En contextos de fecundidad muy baja, como Chile, o en países que avanzan hacia ese escenario, como Colombia, es posible anticipar presiones sobre los sistemas de cuidado, el mercado laboral y los esquemas de protección social. La comparación regional no debe llevar a normalizar el fenómeno, pues Colombia enfrenta esta transición con alta informalidad, baja cobertura pensional y cargas de cuidado desiguales, condiciones que pueden reducir su capacidad de respuesta ante el envejecimiento.
De acuerdo con la literatura, parte de esta tendencia puede estar asociada al aplazamiento de la maternidad. Este fenómeno se conoce como “efecto tempo”, en el cual los nacimientos no necesariamente desaparecen, sino que se postergan, reduciendo la fecundidad observada en un periodo determinado. En Colombia, este matiz es relevante porque el grupo de edad con mayor incremento reciente en nacimientos es el de 30 a 34 años, tanto en zonas urbanas como rurales. Al mismo tiempo, y afortunadamente, la fecundidad adolescente ha venido cayendo de forma significativa: entre 2014 y 2023, la tasa de embarazo entre 10 a 14 años cayó 40,3%, y en adolescentes de 15 a 19 años, 43,0% (Celac, 2025).
Sin embargo, la magnitud y velocidad de la caída sugieren que quizás el aplazamiento no explica todo. La decisión de tener hijos ocurre........