Fábricas de pobreza

La semana pasada, un empresario amigo me confesó, entre la indignación y la derrota, que su hijo llegó a casa tras cursar el primer año de economía en una prestigiosa universidad bogotana con una conclusión firme: su padre es un explotador y tiene una “deuda social” que pagar.

No es un caso aislado; es un patrón. Los colombianos se están matriculando en las universidades para que les enseñen a ser pobres. Familias enteras se sacrifican, ahorran durante décadas y se endeudan para que, durante cinco años, sus hijos escuchen que el capitalismo es un pecado, que el empresario es un villano y que el trabajo es una forma moderna de esclavitud. El problema es que, cuando salen al mundo real, votan en consecuencia.

Mientras esto ocurre en nuestras aulas, la realidad afuera es terca. Cada día, más de........

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