El juicio de la historia
En el ocaso de la vida, nos enfrentaremos al veredicto más implacable de todos: la mirada de nuestros nietos. Llegará el día en que nos pregunten, con la inocencia desarmante de quien hereda un país en ruinas o una nación próspera: “¿Qué hiciste tú cuando a Colombia le estaban destruyendo la libertad?”.
Esa pregunta no admitirá respuestas tibias, ni análisis tecnocráticos, ni excusas de exquisita neutralidad. Ante ese tribunal definitivo, solo habrá dos caminos: o agachar la cabeza con la misma vergüenza silenciosa que hoy carcome a millones de venezolanos -quienes por cobardía, indiferencia o por posar de “moralmente superiores” miraron hacia otro lado mientras el monstruo colectivista devoraba su democracia-, o mirarlos a los ojos y contarles que, cuando el peligro era mayor, nos plantamos con la firmeza del torero frente a la bestia.
Que........
