Intolerable punto de partida,, por César Azabache Caracciolo
No es posible descartar que entre este miércoles y julio de este año, cuando acaba este quinquenio, la mayoría que ya se va organice un último acto de demolición institucional. El capricho es uno de esos impulsos que conduce a sus portadores casi siempre hacia la repetición irracional de lo mismo. Es como vivir en una perversa zona de confort que nadie parece querer abandonar y de la que, sin embargo, urge salir de inmediato.
Signos presentes de la instalación de más de un dispositivo que del capricho pasa al abuso: Acabamos de ver al Jurado Nacional de Elecciones extender las inhabilitaciones políticas impuestas por el Congreso a Delia Espinoza y Víctor Zamora, dos personas etiquetadas como opositores, hasta impedirles votar. Esto lo ha hecho el JNE sin ley que lo respalde, sin base legal alguna. Y tratándose de un alto tribunal, el hecho desdibuja por completo su papel en el proceso.
Además, dar este salto, convertir dos inhabilitaciones para ejercer cargos en el Estado en dos prohibiciones para votar representa una provocación: Una demanda de amparo, la respuesta legalmente correcta ante este atropello, tendría que haber neutralizado los efectos del abuso. Pero, en la pseudo lógica de quienes han promovido la demolición en este periodo, una orden judicial que autorice a ambos a votar habría permitido generar un nuevo falso discurso, ahora sobre una supuesta e inexistente “disciplina electoral”, con la que acaso el JNE habría........
