Suplicio de Tántalo del labrador: criar carne y no poder comerla

El disfrute de un “compango de carne” de vacuno era algo infrecuente en la alimentación campesina. Tenía que resultar un suplicio disponer de algunas reses de ganado vacuno y no poder disfrutar de tan deseada vianda, a lo que se sumaba la contención inevitable también ante las gallinas que picoteaban por el corral y que era preciso vender para poder pagar los trabucos. El padre Feijóo supo poner el foco en esta cuestión lacerante: “El labrador gallego ceba reses de carne privilegiada y nuevo Tántalo, está condenado a abstenerse de este regalo. Sólo una vez al año, el día de la fiesta del patrón de la aldea, o en cualquier otra solemnidad de esta importancia, figura en su plato alguna substanciosa tajada”.

Ahora bien, las disponibilidades eran distintas a tenor de la condición social, que marcaba grandes diferencias entre el condumio de los caporales bienestantes y el de los pobres caseteros, y en función también de la situación geográfica, puesto que el campesino de la Galicia interior disponía de más........

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