Salomé
A mis dieciséis, diecisiete años o por ahí, ya no sé, robé un libro en una librería ourensana. No es que eso fuera una novedad, en realidad lo hacía de forma habitual en esa época. Si yo me hubiera criado en una familia rica, acomodada e instruida y mis padres tuvieran en casa para mí desde pequeñito una biblioteca estupenda llena de clásicos y libros modernos, probablemente no me hubiera dedicado tanto a esa inconfesable actividad, por otra parte creo que disculpable a esas edades.
Aquel libro era un libro pequeño, fácil de disimular bajo la camiseta como los que solía elegir siempre para esas rápidas, hábiles y exitosas incursiones en el delito. Tal vez un delito literario. Nunca me pillaron. No recuerdo la editorial. El libro trataba sobre Aubrey Beardsley. Tenía una........
