La mochila

En un reciente viaje Ourense-Vigo en autobús (hace años que no conduzco) me tocó al lado, en realidad al otro lado del pasillo, una señora de mediana edad que se subió al bus en A Cañiza con dos abultadas mochilas. Una la dejó entre sus piernas y la otra la depositó en medio del pasillo tranquilamente, obstaculizándolo por completo.

Al principio pensé que sería por un momento, pero no. La dejó ahí todo el tiempo hasta llegar a Vigo. Cuando hago ese viaje, que es a menudo, suelo entretenerme mirando por la ventana todo el rato en busca de un rápido avistamiento de algún ave rapaz (fui birdwatcher durante años) que me procurará un brevísimo momento de emoción casi orgásmico, y sé que solo los observadores de........

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