Yo fumo
No es, desde luego, el “Yo acuso” de Zola en el caso Dreyfus, pero un poco sí. Porque uno, y cuantos comparten con uno el delicioso, caro y letal hábito de fumar, tenemos muchos motivos para acusar, aunque de ordinario no lo hagamos, ¿para qué? Podríamos, empero, acusar al mundo en que nacimos de inducirnos, de obligarnos casi, a esa práctica tan sedadora como adictiva. Los mayores, entre los que me cuento, se criaron en unos tiempos, en una sociedad, en un mundo, donde todo el mundo fumaba todo el rato en todas partes: los médicos en sus consultas, los futbolistas en los descansos, los curas en los........
