Declaraciones miserables para ocultar los errores
Hay ocasiones en las que la rabia se desborda, más todavía cuando la provoca nada menos que un presidente de Gobierno.
Sánchez ha sido el más sumiso de los gobernantes españoles ante Marruecos, con mucha diferencia sobre los demás. Cesó a la ministra de Exteriores por acoger al líder del Polisario para ser tratado de coronavirus en un hospital de Logroño. Es tan insolvente este Gobierno, tanto, que creía que los servicios de inteligencia marroquíes no iban a conocer la llegada del jefe polisario en un avión privado a España, y las repercusiones políticas fueron muy graves. Entre ellas, el mencionado cese de la ministra Laya, que desde luego no fue la culpable del desaguisado, cumplía instrucciones. En años anteriores, las visitas -siempre discretas- de los dirigentes del Polisario se pactaban con Marruecos. Sabían los gobernantes........
