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Cantaba Alejo Stivel, líder de Tequila, en “Las cosas que pasan hoy”, corte de la segunda cara de su LP “Viva Tequila”, una joya editada en 1980, que “quizás veremos el fin del mundo en directo por televisión”. Y lo que parecía una letra desenfadada de un hit es la perfecta radiografía de la seriedad del momento que atraviesa el planeta Tierra. Algo ha tenido que ver lo que llamo “el contrapunto de las tres colinas”. Lo explico: pretendíamos que fuera imbatible y eterno el escenario creado por esa simbología de las montañas que hizo posible el viejo concepto de Europa que logró la unión y la prosperidad tras la Guerra Fría.
La guerra no puede utilizarse como eslogan. Al menos no con tanta zafiedad como estamos escuchando, pues supone utilizar una frase para manipular descaradamente con el resorte emocional que los grandes dictadores de la historia siempre invocaron
Hablamos siempre de tres montes simbólicos que fundamentaban la civilización occidental: en Atenas, la Acrópolis (representa la razón, la democracia directa, las artes y el pensamiento filosófico); en Roma, el Capitolio (significa el imperio de la ley........