No es una cuestión menor

Confieso que siento indignación y también vergüenza. Como padre, como marido y como fiscal que ha dedicado más de 30 de sus 45 años de vida profesional a la defensa de las víctimas de violencia de género, me resulta incomprensible entender la negativa de determinados sectores políticos -que se autodefinen como progresistas- a siquiera debatir con rigor la prohibición del burka y del niqab en espacios públicos en España. No estamos ante una cuestión menor. No hablamos de una prenda más ni de una simple manifestación cultural.

El burka cubre completamente el cuerpo y el rostro de la mujer, incluida la mirada, ocultando por entero su identidad en el espacio público. El niqab, por su parte, deja únicamente visibles los ojos, pero también cubre el resto del rostro, impidiendo la identificación plena de la persona.En ambos casos, el rostro -que es el elemento esencial de reconocimiento entre ciudadanos en una sociedad abierta- desaparece.

No es un detalle estético. Tiene profundas implicaciones........

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