Honduras puede cambiar el mundo

América Latina vive atrapada en un vaivén destructivo: de la izquierda radical a una derecha igualmente exaltada, y viceversa. Es un zigzag terrible para la libertad, la seguridad jurídica y la inversión. Honduras es un ejemplo casi perfecto. Xiomara Castro condujo el país hacia una política exterior de izquierda bolivariana, rompió con Taiwán en marzo de 2023 y abrazó a Beijing. Nasry “Tito” Asfura, investido presidente el 27 de enero de 2026 tras una elección disputada, llega desde una derecha áspera, apoyada por Donald Trump y poco inclinada a la moderación liberal que Centroamérica necesita. Pero incluso un gobierno tan imperfecto puede tomar decisiones históricas. La gran esperanza hondureña se llama, precisamente, Taiwán. Durante la campaña, Asfura prometió restaurar las relaciones diplomáticas con Taipéi, cortadas por Castro tras 82 años de vínculo. Honduras pasó entonces a aceptar el lenguaje totalitario del PCCh y el mito totalitario de “una sola China”, y a cesar en toda forma de contacto oficial con la isla democrática. Fue una cesión política y moral, pero también un pésimo negocio. China lleva años comprando, amenazando o endeudando a países pequeños para aislar diplomáticamente a Taiwán. Honduras no fue un caso aislado. Panamá, la República........

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