El delirio neohispanista |
Toda época de incertidumbre produce fantasías políticas. Una de las actuales es el resurgimiento del llamado hispanismo como proyecto político. Lo que durante décadas fue una corriente cultural relativamente minoritaria se ha transformado en algunos sectores de España y América Latina en una especie de nacionalismo supranacional que sueña con reconstruir una comunidad política, económica e incluso estratégica basada en una visión idealizada del pasado imperial.
La idea no es nueva. Tiene profundas raíces en la tradición conservadora española y recuerda inevitablemente al viejo Día de la Raza, promovido durante el franquismo. Aquella celebración, que incluso contó con bandera propia y una fuerte carga etnocultural, pretendía presentar la herencia imperial española como fundamento de una comunidad histórica superior. Este neohispanismo de ahora intenta modernizar aquel relato, pero conserva muchos de sus elementos esenciales: nostalgia imperial, exaltación identitaria y una cierta incomodidad frente a los valores cosmopolitas y pluralistas del liberalismo contemporáneo. La raíz histórica es una visión del imperio español tamizada por la impresentable leyenda rosa: no hubo colonia sino provincias, los derechos de los nativos fueron respetados y había igualdad ante la ley, no hubo........