Inteligencia artificial, pero con estrategia
La inteligencia artificial ha dejado de ser una promesa reservada a los laboratorios y a las grandes compañías tecnológicas. Se ha instalado en las empresas, las administraciones públicas y el trabajo cotidiano de millones de profesionales con una velocidad difícil de comparar con la de otras innovaciones recientes. La cuestión ya no es si las organizaciones e incluso los hogares adoptarán estas herramientas, sino cómo lo harán y para qué las utilizarán.
En esa transición se ha extendido, sin embargo, una idea peligrosa: que llegar antes equivale necesariamente a llegar mejor. La sucesión de nuevos modelos, asistentes y agentes inteligentes alimenta una ansiedad competitiva que empuja a muchas organizaciones a incorporar tecnología para poder afirmar que ya la tienen. La inteligencia artificial corre así el riesgo de convertirse en una insignia de modernidad........
