Oxitocina a Olimpia

En 1977, Herta Müller accedía a su primer empleo. Se estrenaba como traductora en una grisácea fábrica de la Rumanía comunista. El himno resonaba en la factoría arrastrado por los coros de los obreros. “Pero los obreros tenían ojos vacíos como hojalata, manos embadurnadas de aceite, y su comida estaba envuelta en papel de periódico”. Al tercer año, fue presionada para colaborar con el servicio secreto. Se negó. Su decencia estaba muy por encima. Fue vejada, insultada: “necia redomada, perra vagabunda”. Desahuciada de su lugar de trabajo, exiliada a una escalera. Entre sus peldaños comenzó a escribir amparándose en las palabras, porque cuando no se puede hablar, siempre quedan las letras. En 2009, tras amenazas e interrogatorios, ganó el Nobel de Literatura por describir “con la concentración de la poesía y la franqueza de la prosa, el paisaje de los desposeídos”.

En 2014........

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