Pecados de verano |
Confieso que mi mayor pecado de verano es la deformación profesional, lo que implica mirar de reojo a la actualidad sin terminar de desconectar. Metidos ya en el julio vacacional, proclamo que me gustaría tele transportarme desde la tumbona de la playa para colarme en La Mareta y asistir invisible a la previsible reunión privada de Sánchez y Zapatero. ¿Cómo le explicará Z.P. a P.S. lo de las joyas y su amistad con el testaferro Julito? Bajo la sombrilla del verano, este periodista imperdonable podría aspirar a conocer las conversaciones secretas postsentencia de Ábalos con Koldo, los momentos más críticos de debilidad y de rabia por comerse el primer gran marrón carcelario del sanchismo. Incluso estaría bien conocer, más allá de los wasap, los pensamientos secretos y más íntimos de........