Vivimos en una simulación ética y estética

Hemos sobrevivido al aluvión carnavalesco que no es –qué le vamos a hacer- mi celebración popular favorita del año, si dejamos al margen lo gastronómico, que en Galicia se vuelve manjar de los dioses. Hay encanto en aquellos lugares que guardan tradición antigua de estas fiestas, y hay cierto terror ornamental en muchos lugares que lo han querido adoptar tarde, mal, a rastras. Sin embargo, me rindo a la estética del carnaval veneciano y sus variantes, que ahora está calando también en España, en fiestas privadas que arrastran a la flor y la nata del famoseo. Este año, el que se perdió el baile de máscaras del Casino de Madrid organizado por los productores de Los Bridgerton, se perdió lo mejor. Marcado por la estética regencycore, que vuelve al romanticismo de los aristócratas británicos del XIX, junto a las actrices de la serie, la cita reunió a Carmen Farala, Vicky Martín Berrocal, Lola Lolita, Alejandra Domínguez y otras guapas oficiales. Es difícil elegir la foto del día, porque Mar Flores vestía sencillamente imponente, envuelta en malva con mil flores en el interior, pero al fin he optado por la bellísima influencer........

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