Emma la alta

Mi primer coche costó cien pesetas. Era un Audi Quattro blanco con rayas rojas, grises y negras. Tenía unos faros antiniebla redondos en la parte de delante y una antena muy muy larga en el techo. El alerón trasero no era demasiado grande, lo justo, supongo, para ganar velocidad. Más que el resto al menos. Mi Audi Quattro no perdió ni una sola de las carreras que disputó.

Nunca perdió. Nunca, hasta aquel día.

De nada me sirvieron todas las victorias aplastantes, he de decir que con un pequeño grado de humillación sobre todos mis oponentes. Nunca supe perder, pero mucho menos supe ganar. Gestión aciaga de una felicidad desaprovechada.

Sabía manejar mis ventajas. Mis artimañas de legalidad dudosa pero imperceptibles para mis oponentes.........

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